3.22.2006

EL DERECHO A VIVIR, EL DERECHO A MORIR.

Se nace y se comienza a morir. El camino a la muerte es distinto para todos ya que la duración y calidad del mismo depende, en gran medida, de la calidad de vida que se tenga durante este andar, muchas veces feliz y muchas veces ingrato.
Está comprobado que las enfermedades en general, además de sus causas, genéticas, sanitarias o medioambientales, tienen una explicación psicológica que pueden incidir de manera significativa en su aparición, desarrollo y desenlace.
Así las cosas, el desamor, el stres, la falta de trabajo, el hambre, la angustia del no comprender determinados fenómenos que influyen en la vida propia, como el desempleo permanente o la violencia intrafamiliar; el no poder brindarle a los seres queridos que dependen de uno, un buen pasar o un pasar digno como les gusta decir a muchos; el hecho de no encontrar un lugar en esta sociedad competitiva y chaquetera que convierte a los seres humanos en meros recursos desechables; la falta de un sistema de salud y de protección social puede, sin duda, determinar o al menos viabilizar la aparición de enfermedades, y una vez realizadas, pueden empeorarlas hasta causar la misma muerte.
Hoy por hoy, mi país discute el derecho a nacer y el derecho a morir de todos y todas, pero nadie discute el derecho a tener una buena vida para no morir antes de tiempo.
Nadie discute el derecho a poder realizarse mediante el estudio, la recreación y la convivencia. Nadie discute ni defiende hoy en día el derecho a tener un trabajo que te permita satisfacer tus necesidades y reproducir tu existencia y la de tus seres queridos. Nadie aspira, hoy en día, a establecer el derecho a una buena vivienda o el derecho a un buen sistema de salud. Tampoco el derecho a un buen sistema de protección para la vejez.
Con la más grande de las sonrisas y con una pasión que a veces confunde, algunos plantean su apego irrestricto al derecho a la vida como principio básico y se niegan por eso a legislar frente a casos como el del aborto terapeuico o al de la eutanasia, pero la realidad de quienes sufren dichas situaciones no importa.
La calidad de vida, las ganas de vivir o de morir son un dato menor y poco relevante. Defienden la libertad de los actores económicos pero no reconocen el derecho libre y voluntario de querer terminar con una existencia ingrata y para la cual no se tiene, en estricto rigor, ningun apoyo de esta socidad que pretende "mantenerte con vida".
Llama la atención, sin embargo, que los mismos que dan esta batalla, no están por tener un estado de bienestar social que asegure que tu derecho a la vida, este acompañado de una calidad de vida correspondiente a un "derecho sagrado".
Para ellos, vivir sufriendo una enfermedad incurable que provoca dolor y que, en un país como el nuestro, te obliga a endeudarte a ti y a tu familia por varias generaciones a veces, no es un problema.
Para ellos, nacer en la más inhumana pobreza y no tener la posibilidad material de estudiar, de tener una vivienda digna, el derecho de poder disfrutar a tus padres y a una familia "bien constituida" porque ambos trabajan 12 horas diarias de lunes a domingo, para recibir un sueldo que apenas alanza para sostener la vida, no es un problema.
No es un problema porque el "derecho a la vida" es superior a todos estos temas secundarios. No es un problema porque ese es un tema de oportunidades, de oferta y demanda, no de derechos.
Llama la atención que, a veces, para los mismo que defienden ese derecho sagrado, resulte perfectamente válido matar a los que piensan distinto o bombardear pueblos enteros para asegurar la provisión de petróleo a un
precio accesible, para sus mercados.
Pero permitir a un paciente terminal y que no posee recursos para pagar un costoso tratamiento, que ponga fin de manera libre y voluntaria a su propia vida, eso si sería atentar contra la vida. Detener un posible embarazo no deseado con una pastilla del día después, eso si es un atentado a la vida, pero la dicotomía entre pobreza y riqueza, entre la escasez y el derroche, entre el hambre y la abundancia, entre la salud y la enfermedad, entre el ocio y la superexplotación, son solo circunstancias de un modelo y de una cosmovisión que solamente asegura "el derecho sagrado a la vida".
La verdad es que uno de los males más grandes de este capitalismo salvaje es la hipocresía. La verdad es que lo más patético de nuestra "clase política" es su doble discurso y lo más triste, desde mi humilde punto de vista, es que a las más amplias mayorías esto no les moleste y sigan insistiendo en que las cosas son como son y no van a cambiar.
Yo defiendo el derecho a morir, tanto como defiendo el derecho a vivir. Creo en la libertad del ser humano cuando decide sobre su propia existencia y detesto la libertad de quienes tienen el poder de decidir sobre la vida de miles y miles de personas inocentes que han sido aniquilados en nombre de dios y de la propiedad privada.
Aspiro a construir una sociedad que defienda la vida, y que se preocupe de ella todos los días de la vida, y no solo cuando está por terminar, como una forma burda e hipócrita de salvar las conciencias de quienes no hacen nada por ella durante toda su existencia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Concuerdo contigo, pese a que no creo que el materialismo se aplique en este caso. Eso porque si bien puedes decir que la mala calidad de vida influye en la aparición es científicamente difícil de probar que son causas directas y más aun que sean causas principales.
Sin embargo pienso que la apropiación de parte del Estado de la vida humana es parte de la política de control sobre la sociedad. El hecho, por ejemplo, de atentar contra su propia vida sea considerado un delito y no se analice seriamente las causas sociales envueltas en ese acto es una muestra de que no existe la voluntad para conducir una modificación real de sus políticas sociales. Popularmente el estado se saca los pillos y prefiere calificar a esa víctima como un “enfermo”.
No es descabellado pensar que estos últimos gobiernos tienen ciertos traumas de valoricos que les impide legislar a favor de la eutanasia o frente al aborto terapéutico, lo que les ha traído casos contradictorios en que se debe decidir sobre la vida de un feto o de su madre, una niña de 10 años violada por un familiar, cuyo cuerpo no está preparado para desarrollar y mantener un niño en su interior, por ejemplo.
En caso como estos es donde identifico la hipocresía que describes en tu última frase. Yo también creo en la libertad del ser humano por sobre las decisiones morales que pueda ejercer el estado a cada uno de nosotros. Pero no se ha sabido conciliar nuestro deseo de libertad del ser humano ante el estado y el deber que “entregamos” al estado de velar por nuestra salud, educación, trabajo, etc… En fín, nuestra vida.

Anónimo dijo...

Daniel:

Sé que lo que voy a decir aca no tiene nada que ver con el tema, pero encuentro tu blog un canal de difusión de ciertas injusticias que son urgentes de conscientizar y castigar a los culpables, en este caso el invasor extrangero sionista en suelo palestino.

Hace unos minutos me llegó esta carta que me gustaria compartir con todos tus lectores. La carta escrita hoy en la mañana, pertenece a Nadia Hasan, una chilena palestina que vuelve después de un año a Palestina.

La carta está originalmente escrita en inglés y fue enviada a todos sus contactos. Acá les doy la traducción:

"Ayer llegué a Aqaba (Jordania) y hoy fui a la frontera a las 8 de la mañana.

Estaba muy nerviosa, pero al mismo tiempo me sentía bien, haciendo algo que estuve esperando por tanto tiempo.

Crucé la frontera jordana sin problemas, fue solo 15 minutos, y tome mis maletas y empecé a caminar al lado palestino. Dos tipos armados estaban esperando ahí y me pidieron mi pasaporte. Se miraron el uno al otro y me preguntaron "¿de dónde eres?", bueno, el otro tenía mi pasaporte en su mano, un pasaporte chileno, ¡¡por qué me preguntan!!, después fui al cuarto de revisión, y otros dos tipos estaban ahí y me preguntaron las preguntas normales, bueno, ¡normales para ellos! Todas las preguntas era sobre mi apellido, por qué mi nombre es Nadia Hasan, si soy musulmana… yo respondí que no, que soy cristiana, pero por qué tienes un nombre musulmán, por qué no lo cambiaste, bueno, 20 minutos de eso y luego ellos me dejaron pasar, incluso me dijeron "bienvenida a Israel, disfruta tu estadía"...

Fui al control de pasaporte y un gran grupo de turistas estaban ahí, todos ellos obtuvieron su visa en menos de 5 minutos. Cuando fue mi turno, vi una cara familiar, la mujer en la oficina de control fue la misma que el año pasado, la misma que después que me dio un mes de visa me dijo "si no te gusta, vuelve a Chile, ¡¡¡no queremos más palestinos aquí!!!".

Todo fue normal, ella me pidió mi pasaporte y revisó mi nombre en el computador…, estuvo mirando por más de 2 minutos, en ese momento supe que mi nombre estaba ahí, pero qué información tenían ellos, no lo sé..., ella llamó a un tipo, después a otra mujer y después a otro tipo..., todos ellos estuvieron hablando en hebreo, mirándome algunas veces, leyendo otra vez, no sé por cuánto tiempo, yo ya estaba muy nerviosa.

Vino otro tipo y comenzó a hablarme en árabe, y le dije que no entendía, él continuo hablando en árabe..., después de eso, me dijo "Buena suerte" y me pidió ir al cuarto de revisión otra vez. Bueno, él no me lo pidió, me lo ordenó, me dijo "muévete"

Entré en el cuarto de revisión y tuve a toda la seguridad israelí conmigo, más de 15 personas, todos ellos de no más de 22 años, jugando un importante juego en su vida, con el poder en sus manos y con una terrorista frente a ellos. Vi sus ojos excitados, esperando por las órdenes del hombre más Viejo, el tipo con una enorme m-16 en su mano.

Ellos abrieron todas mis maletas, pusieron todo sobre la mesa y comenzaron a revisar todo...

Después una mujer joven me dijo que necesita revisar mi cuerpo, y con una sonrisa en mi cara respondí "Ok, no hay problema", cuando ella estuvo revisándome me dijo suspirando "lo siento, pero es mi trabajo, ¿puedes desvestirte por completo?", le respondí que sí, pero que quería conservar mi falda (no quería mostrar mi tatuaje), bueno, ella me revisó entera, abre tus piernas, cierra tus piernas, siéntate ahí, párate y abre tus piernas otra vez, etc... tal como el año pasado.

Después, la mujer del año pasado vino y me preguntó si estuve en Israel antes, le respondí que sí, por qué estás viniendo otra vez?, tengo amigos aquí, amigos árabes?, preguntó, no, amigos israelíes, israelíes????? (su cara cambió), sí, amigos israelíes, ella me pidió sus nombres y yo se los di.

Después me pidió el otro pasaporte, pasaporte que no tenía por supuesto, me preguntó sobre Gaza, sobre Nablus, sobre los otros países árabes, sobre mi nombre otra vez...

Bueno, ella me dejó sola, mire la hora, eran las 10:30 de la mañana, estaba pensando que mi futuro en Palestina depende de lo que ella decida, y quería fumar, pero por supuesto no se me permitía hacerlo,.. ¡¡¡siéntate ahí y espera!!!

El tiempo corría, yo estaba nerviosa pero tranquila a la vez, esperé por ese momento desde que fui expulsada de mi patria el año pasado, 6 largos meses, y estaba ahí otra vez, lista para eso.

Vi la hora otra vez, eran las 12:15, pregunté si puedo pasar al baño, ellos me dijeron que no... ¡¡¡siéntate y espera!!! Después de 10 minutos, la mujer llegó… yo quería llorar, yo sabía que ella tiene mis sueños en sus manos y ella me devuelve mi pasaporte, tomé mis maletas (luego de poner todo adentro) y empecé a caminar.

Caminé, con lágrimas en mis ojos, repleta de emociones dentro de mí, todos mis recuerdos de Palestina estaban en mi cabeza y mi corazón, recordé en estos 5 a 10 minutos a cada persona que encontré en Nablus, cuánto deseaba volver, y cuan cerca estaba.

Un hombre me detuvo y me dijo algo que no quería escuchar, algo que estaba sólo en mis pesadillas, algo que escuché antes: "Bienvenida a Jordania".

Estoy en Aqaba otra vez, con Palestina frente a mí, pero más lejos que nunca.

Me registré otra vez en la frontera jordana, tome otra vez mis maletas y comencé a caminar. Sentí mis maletas más livianas, no tan pesadas como antes, las lágrimas estaban todavía en mis ojos, pero mis piernas estaban más fuertes, yo estoy más fuerte, ellos me hicieron sentir en esa vía, ellos no entienden que cada vez que expulsan a un palestino en la frontera, ellos reconocen que los palestinos están ahí, ellos tienen que usar sus armas para guardar algo que no les pertenece, ellos tienen miedo a mirar a través de sus ojos, que nosotros estamos aquí, cerca, y siempre estaremos cerca, ¡ellos saben que Palestina existe!

Arrendé una habitación frente al mar, compraré una botella de vino, y esta noche beberé, beberé por Palestina. Estoy orgullosa de ser palestina.

Todos ustedes estarán conmigo esta noche.

Nadia.



Elisa Abedrapo agrega:

Nota: Nadia ahora está en Jordania... lo que le pasó a ella, tanto como a mí y a otros chilenos, viola un tratado existente entre Chile e Israel, el cual estipula que los ciudadanos de ambos países no requeiren de visa para ingresar. Sólo deben llevar pasaporte en regla, pasaje de vuelta y suficiente dinero para gastar. El caso de Nadia, el mío y de tantos otros que hemos tratado de ingresar a Palestina es una violación flagrante a ese tratado, y el gobierno de Chile hace oídos sordos frente a esta situación. Además, este tipo de situación demustra que la "democracia israelí" es sólo una pantalla para encubrir la ocupación militar que están imponiendo sobre toda Palestina. Sólo quien está haciendo algo malo tiene miedo a que hayan testigos de sus actos.

Anónimo dijo...

Rafa,

tu texto calza, calza con todo... No es que no tenga nada que ver particularmente con el derecho a morir o a vivir dignamente en Chile, tiene que ver con todo lo que Daniel escribe, no te has dado cuenta que estos textos son de una persona que ha pasado su vida entera escribiendo por y para los que no tienen? para los que esperan, los que sueñan y para los que ven en él reflejados todos sus sueños y necesidades plasmadas en el papel, que los alienta a seguir adelante y a esperar que todo cambie...Quienes leen a Daniel no sólo son chilenos, también son Palestinos que lo valoran y lo estiman por su historia, su presente y su futuro como el más importante profesional chileno/palestino con el que cuenta esta sociedad, a pesar de que los prejuicios políticos de algunos no les permita premiarlo como han premiado a muchos otros con mucho menos méritos que él. Lo importante en todo caso, no son los premios ni que lo distingan, lo importante es que existe y está para los que si queremos leerlo, escucharlo y aprender de él. Daniel es un regalo que personalmente valoro en lo más profundo de mi corazón.
Finalmente, este texto no puede dejar de desarmar a cualquiera que tenga un mínimo de sentido social, un mínimo de amor por el prójimo... Insólito, el pueblo judío ha tratado a los Palestinos como los trataron a ellos en sus peores pesadillas, se apodera de una tierra que no les pertenece y actúa peor que el peor de los alemanes en el tiempo de Hitler...

Anónimo dijo...

Estoy plenamente de acuerdo, usuario anónimo...

Saludos

Daniel Jadue J. dijo...

Estimada Malú:

Agradezco tu visita y tu comentario y te einvito a difundir este espacio de reflexión para poder de verdad construir un mundo como el que tantos soñamos.
Un abrazo fraternal.